Música

Juan Alfonso García, organista y compositor

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Profunda tristeza porque se va un hombre bueno, en el buen sentido de la palabra. Su sensibilidad llegaba allí hasta donde los demás solo vislumbrábamos la lejanía. Ajeno a las envidias y a las vanidades de protagonizar una portada.Su misteriosa comprensión de los sonidos se recluía entre los tubos del órgano de la catedral. Se deslizaba con pudor entre la admiración que despertaba entre los coros. Es el último eslabón de una escuela que no ha llegado a ser justipreciada todavía en la amplitud de sus límites. Aparte de recordar su pureza, su sencillez, su genialidad, su misticismo, daré gracias por haber conocido a alguien bueno, en el buen sentido de la palabra.AUC28984

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Los medios…

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El musical Frankenstein, criatura que crece, del papel pautado a la escena, a la esfera pública… y acaba soltándose de la mano… el futuro arrostrando el pasado…

http://www.rtve.es/alacarta/videos/telediario/monstruo-frankenstein-cantaen-madrid/1942229/

Canticum

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La séptima luna

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Otra aventura, escenografía, vestuario, orquesta, cantantes, coro… todo un mundo. La alegría de trabajar en equipo. La ópera va creciendo día a día. Estemos agradecidos.

La pasión según san Mateo de Johann Sebastian Bach.

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Al entrar el tiempo de cuaresma no puedo evitar recordar las audiciones de esta obra a lo largo de mi biografía. Aquellas primeras, de un Karajan o un Klemperer, de tiempos tan lentísimos, cuando aún no nos había colonizado el señuelo de la velocidad. Degustando cada armonía, obsequio quizá imprevisto del roce de los contrapuntos. Ese sentimiento y esa dignidad de la obra bien hecha, hecha para siempre. Las voces grandes, el sonido muy vibrado, la media de los intérpretes ya avanzada (Christa Ludwig, Walter Berry…) con sus peinados tan antiguos. La gravedad del sufrimiento de Cristo traspasaba su disposición.
Luego llego la revisión historicista, las articulaciones claras, demasiados livianas al principio y luego más meditaddas. Gardiner o Harnoncourt descargaron la orquesta para hacerla más transparente. Parrot casi actúa con solistas en el coro. Los tempi se aceleran. Parece imposible volver atrás. Sólo Rilling se hace heredero de la escuela romántica. Herrewegue convierte en misticismo su obsesión interpretativa. El sonido liso como una espada.
Pero siempre la gran música del maestro. El maestro.

Musical Frankenstein

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Más allá de las apariencias

Soy malo porque soy desgraciado. A qué nos obligan los demás. Qué es la vida. Y la identidad. El clásico de Mary Shelley como pre-texto para una nueva y jugosa aventura. Deseando verla en el escenario. Que empieze la magia.

La rapsodia para contralto de Brahms

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Esta rapsodia para contralto se la dedicó Brahms a Julie, la hija de Clara Schumann, por su boda… el viejo misántropo y tímido nunca dejó expresar muestras de anor, de nuevo solo, es un canto a sí mismo:

Aber abseits wer ist’s?
Im Gebüsch verliert sich sein Pfad;
hinter ihm schlagen die Sträuche zusammen,
das Gras steht wieder auf,
die Öde verschlingt ihn.

Ach, wer heilet die Schmerzen
dess, dem Balsam zu Gift ward?
Der sich Menschenhaß
aus der Fülle der Liebe trank!
Erst verachtet, nun ein Verächter,
zehrt er heimlich auf
seinen eigenen Wert
In ungenugender Selbstsucht.

Ist auf deinem Psalter,
Vater der Liebe, ein Ton
seinem Ohre vernehmlich,
so erquicke sein Herz!
Öffne den umwölkten Blick
über die tausend Quellen
neben dem Durstenden
in der Wüste!

Goethe, Harzreise im Winter

Pero ¿quién vive apartado?
Tras su destierro se borrará su rastro,
tras sus huellas
se cerrará el matorral,
volverá a crecer la hierba,
y le engullirá la tierra.

Ah, ¿quién podrá curar las penas
de aquel que del bálsamo hizo veneno?
¿De aquel que bebió la hiel
en el cáliz del amor?
Otrora despreció y ahora, despreciado,
furtivo va consumiendo
su propia valía
en egoísmo insatisfecho.

¡Si en tu salterio hubiera,
Padre de Amor, un canto
que conmoverle pudiera,
consuela su corazón!
¡Guía su turbia mirada
hacia la límpida fuente
que anhela la sedienta boca
en mitad del desierto!